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21 diciembre 2010

Otra vez a por los funcionarios: se reinstaura en Murcia la jornada de 37.5 horas

El gobierno regional de Murcia, con el fin de obtener la autorización para endeudarse, acaba de presentar en la Asamblea Regional un paquete de medidas adicionales de reducción del déficit. La medida estrella del paquete es el cambio de la jornada laboral de funcionarios a 37.5 horas (40 en los casos de jornada extendida). Esto implica la eliminación de los puestos de trabajo que se crearon en su día por la reducción a 35 horas de la jornada.

No tengo fuente ni más info (lo más que he encontrado es esto en La Verdad), porque están en rueda de prensa, pero pronto empezarán a aparecer. Podéis poner Onda Regional de Murcia, que van informando cada poco tiempo de las novedades. Curiosamente, Onda Regional y 7RM, la televisión regional de Murcia, son otro de los objetivos de los recortes

Bajada de sueldos, ampliación de jornadas, pérdidas de derechos de los trabajadores. Los funcionarios, de nuevo en el ojo del huracán. Pero habrá quien se alegre, claro. Pues nada, cuando no se pueda tocar más a los funcionarios, les tocará a otros. ¿Será a ese, que tanto se ríe?

19 octubre 2010

Sobre lo injusto de hacer pagar la crisis a los funcionarios

Este es uno de esos textos que llegan por correo y vale la pena difundir. Su autor es Gustavo Vidal Manzanares, escritor y jurista, y aunque hace referencia a los funcionarios públicos de forma específica, estoy seguro de que otros muchos asalariados se verán identificados con el "¿por qué a mí?" que se intenta expresar en el texto.

En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.

Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.

Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.

Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos.

Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...

“España va bien”.

Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.

Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.

Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios.

Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagarla crisis y son unos “privilegiados”!
English: this text talks about the unfair way spanish government is cutting and freezing salary raises for public workers, because of the strong economic turndown we are suffering. I think the same reasoning also applies to any worker attached to a payroll, in a scenario where switching jobs is almost impossible and having a job is a blessing, and where taxes and prices for most common expenses (electricity, water, etc.) raise more and more. Employers can almost do whatever they want with their workers. Economic turndown is always a good excuse. Please write down your thoughts on the subject.